Estrechando el cerco en torno a dónde en el cerebro se originan los sonidos fantasma del tinnitus

El tinnitus es en bastantes aspectos un misterio, un sonido fantasma que se oye incluso cuando ninguno real está sonando. Los pacientes de tinnitus “oyen” en sus oídos zumbidos, siseos y pitidos, de una forma similar a cómo las personas que han sufrido la amputación de un miembro pueden “sentir” dolor en una extremidad que ya no tienen. Es un síntoma, no una enfermedad, y aunque lo puede producir una exposición a ruidos muy fuertes, en algunos casos no existe un desencadenante aparente.

 

Por otro lado, los tratamientos existentes son poco fiables y, o no funcionan, o su eficacia entre quienes sienten un cierto alivio varía muchísimo de una persona a otra.

 

Hasta mediados de los años 90, se creía que el tinnitus estaba centrado en el oído, pero entonces se comprobó, y los casos no han dejado de producirse, que los pacientes de tinnitus que han perdido la capacidad auditiva en uno de los dos oídos después de la extirpación de un tumor no relacionado con el trastorno, afirman seguir oyendo un pitido en el oído totalmente sordo. Habiéndose cortado la conexión neural entre el oído y el cerebro, es imposible que se genere un sonido fantasma en el primero. Este tiene que ser producido en el cerebro.

 

Un equipo de investigadores de la Universidad en Buffalo (Universidad Estatal de Nueva York) en Estados Unidos; la Universidad del Sudeste en Nankín (Nanjing), China; y la Universidad Dalhousie en Halifax, Nueva Escocia, Canadá, ha logrado un gran avance que proporciona nuevas informaciones sobre cómo el tinnitus, y la hiperacusia que a menudo sucede al mismo tiempo, pueden desarrollarse y ser mantenidos. La hiperacusia es un trastorno que hace que los sonidos se perciban a un volumen intolerablemente alto.

Escuchar a todas horas un ruido incesante y molesto, que nadie más del entorno percibe. Un ruido fantasma instalado en el cerebro y que agobia a la persona desde que se levanta de la cama hasta que se acuesta de nuevo, y que ni siquiera le deja dormir debidamente. Este es el día a día de las personas que sufren la forma más severa de tinnitus.

La actividad anormal subyacente en el tinnitus y en la hiperacusia no está confinada a un lugar concreto del cerebro, sino que en realidad implica a una red neural. Los resultados del nuevo estudio sugieren que la red neural responsable es más extensa de lo que se pensaba previamente. Este y otros de los hallazgos podrían llevar a un modelo comprobable que ayude a identificar qué región o regiones del cerebro podrían ser responsables de causar los dos trastornos, es decir, los lugares donde se origina el problema.

 

Una vez asumido que esa red neuronal es más amplia y extensa, el equipo de Richard Salvi, director del Centro de Audición y Sordera dependiente de la Universidad en Buffalo, espera acabar probando el modelo mediante la desactivación de segmentos específicos de dicha red. Valiéndose de un proceso de eliminación, averiguarían si apagar una parte de la red alivia el tinnitus, la hiperacusia o ambos trastornos.

 

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