¿Hisopos? ¡NUNCA!

¿Por qué? Porque los canales auditivos de la mayoría de las personas no tienen la capa protectora de queratina, dejándolos susceptibles a hongos, bacterias y psedónomas. Esto se debe al uso incorrecto de algodón e hisopos para limpiar los oídos que ha comprometido la capa de queratina de la piel del canal auditivo.

Además el uso de hisopos puede empujar la cera más adentro del conducto auditivo y dañar el tímpano, causando daño auditivo.

Es normal querer tener los oídos limpios, el cuerpo humano produce suficiente cera para mantener los conductos lubricados, limpios y protegidos. Cualquier sucio o partícula de polvo que trata de entrar queda atrapado en la cera, para luego ser expulsado fuera de la oreja con movimientos naturales como masticar.

Para limpiar cualquier exceso de cera, es suficiente con limpiar la parte exterior de la oreja al bañarnos.

En el raro caso de que su organismo tenga dificultades para autorregular la cera, algo que puede pasar en la tercera edad, lo mejor es consultar con un médico, especialmente si se sufre de dolor, sangrado o pérdida de la audición.

Es un consejo de Laudio Audiología.