LA SORDERA PROVOCA AISLAMIENTO SOCIAL

sorderaFruto de los avances médicos cada vez es más fácil detectar la sordera a tiempo, y se convierte en necesidad corregirla para evitar el destierro individual de quienes la padecen.

Todos hemos conocido en algún momento de nuestras vidas a una persona con dificultades auditivas; y probablemente hemos sentido esa sensación de impotencia al querer comunicarnos con ella. Nos hemos dado cuenta que hay un umbral que nos separa, que es mucho más fuerte que cualquier diversidad de idiomas.

Es completamente normal que nosotros, los oyentes, miremos con ajenidad aquel mundo extraño que necesita emplear el lenguaje de señas.

Pero, siendo conscientes, esta complejidad de comunicación entre ambos mundos, es mucho más difícil para ellos, ya que, después de todo, son ellos los que tienen el problema. Son ellos los Condenados a ignorar el significado del sonido.

Así, algo tan trivial como sostener una conversación se convierte en una muralla para quienes padecen de sordera. Las limitaciones del sentido del oído crea barreras comunicacionales que nos separan. Que evitan el avance de muchos, como individuos, y de todos, como humanidad.

Las consecuencias de padecerla van desde un retraso escolar, dependencia de los padres de por vida, imposibilidad de insertarse al mundo laboral, hasta soledad, incomprensión y frustración.

Es importante la labor que hacen centros como Laudio Audiología, donde no solo se trabaja la prevención de la pérdida del sentido del oído, sino que se rehabilitan casos de deficiencia auditiva por medio de efectivos aparatos.

Si la sordera constituye un muro para quienes la padecen, los centros audiológicos son puentes comunicacionales que estrechan los vínculos más allá de cualquier frontera, más allá de cualquier discapacidad.